Cuando se tienen caballos en cuadra, cuyas rutinas de monta se dan con frecuencias de 2 o 3 veces por semana, por lapsos de 30 minutos, no se pueden comparar con una cabalgata o a un tope, donde en promedio se duran 3 horas o hasta más,  pero nos estamos refiriéndo a 3 horas de trabajo exhaustivo, porque queremos sacarle jugo al máximo poniendo nuestros caballos a trotar en todo el recorrido del tope, al igual que las cabalgatas extensas y pesadas donde llevamos caballos que no están acostumbrados a este trajín; ahí es donde el día siguiente notamos nuestro animal diferente, depresivo, rígido. Esta patología la conocemos con varios nombres como, enfermedad de los lunes, síndrome de fatiga muscular, engarrotamiento, mioglobinuria paralitica o miopatía relacionada con el ejercicio, y el nombre médico para todas ellas: Rabdomiolisis, la cual podría presentarse en forma crónica o aguda.

La Rabdomiolisis aguda es en la cual nos vamos a enfocar, porque es la que más se presenta  luego de un esfuerzo físico intenso, y  la más común. Solo para citarlo, la crónica se produce con un esfuerzo menor, o un ejercicio menos intenso, y se da en la mayoría de los casos por predisposición, por ejemplo en razas como Cuarto de Milla o Pura Sangre, y se requiere un diagnóstico más minucioso para llegar a él.

¿Por qué ocurre?

En una forma simple para explicarlo, ocurre porque al exceder el trabajo físico hay un aumento en la temperatura corporal asociada a la actividad muscular, se reducen las actividades metabólicas del musculo para una mejor contracción y esto aumenta la demanda energética por parte de este, donde se agota el glucógeno (fuente de energía), y se  da lugar a una sobreproducción de ácido láctico que se acumula en el musculo, e irrita este tejido produciendo lo que nosotros llamaríamos “arratonamiento”.

SIGNOS CLINICOS

Estos pueden ser de leves a graves, entre ellos se da una contractura muscular o un calambre, dureza y firmeza muscular, donde podemos notar que los músculos más afectados son,  glúteos, bíceps y cuádriceps femorales, semitendinosos y semimembranosos (ver imagen), aunque tampoco se descarta la afección en los miembros anteriores, y esto se confirma porque al palpar cualquiera de estos músculos el animal reacciona con dolor. Estos calambres hacen que el animal se torne ansioso, hay sudoración, no quieren moverse y esto algunas

veces nos puede confundir con signos de cólico. Si tomamos parámetros vamos a encontrar la frecuencia cardiaca y respiratoria aumentadas, al igual que la temperatura corporal.

En casos más severos todo lo anterior se hace más evidente, donde el caballo al sudar, y al estar con fiebre se puede deshidratar, e incluso llegar a tener una in

 

 

suficiencia renal. Debemos hacer todo lo posible para observar la coloración de la orina del animal, ya que si ésta se muestra café oscuro o naranja indica que se liberó la mioglobina (es la proteína del musculo) por la grave ruptura muscular, a esto llamamos mioglobinuria (ver imagen), que podría causar una falla renal; y además de lo anterior, el animal no va a querer moverse del todo o se encuentra postrado.

 

 DIAGNOSTICO

Para llegar a un diagnóstico siempre debemos relacionarlo con la historia clínica, donde ocurrió una actividad física anterior a la presentación de los signos que mencionamos antes, y como una alternativa podemos realizar pruebas de laboratorio, para confirmar el problema. Se pueden analizar enzimas que se liberan al romperse las fibras del musculo, tales como la CK (creatininkinasa) que es la más específica para musculo y es la de elección, pero también tenemos las enzimas AST (aspartato aminotransferasa), y la LDH (lactodeshidrogenasa), que se relacionan con la ruptura muscular y hepática, por ello no son las preferidas, pero de igual forma ayudan. También existe otra opción de diagnóstico que es la biopsia muscular en la que se puede hacer una prueba de contracción del musculo (no es muy utilizada en nuestro país).

TRATAMIENTO

Para tratar a nuestros animales en estos casos es importante comenzar con el manejo del dolor, solo imaginemos lo que nos duele el musculo cuando hacemos un gran esfuerzo y este lo resiente (lo que comúnmente llamaríamos “mallugado”), así que se utilizarán drogas analgesicas, hasta que el dolor desaparezca y se desinflame el musculo, los fármacos de elección son clasificados como AINES (antiinflamatorios no esteroideos), los cuales no se recomienda utilizar cuando el animal presente mioglobinuria, o se encuentre muy deshidratado y no quiera moverse del todo, ya que podría empeorarse el problema renal, en estos casos se debe valorar la función renal por medios de laboratorio lo antes posible, y si el resultado es bueno, si las podemos usar. Si el animal se encuentra muy ansioso por el dolor se podría utilizar algún tipo de sedante conjunto con los analgésicos.

Como ya vimos previamente,  el caballo por la sudoración y la fiebre se va a deshidratar rápidamente, por lo que una terapia de fluidos es una parte importante de la terapia,  ya que mantiene el equilibrio hídrico, electrolítico y acido-base, además que va a asegurar la adecuada función renal. Entre los sueros de elección tenemos solución salina fisiológica, ringer lactato, o sueros glucosados, y estos también se podrían combinar o adicionar productos a base de calcio, ya que sabemos que este es indispensable para una buena funcionalidad muscular.

 

Cuando el musculo sufre una ruptura y se inflama, se generan radicales libres, y estos empeoran la situación, retardando la cicatrización del tejido y alargando el problema, por lo tanto se deben eliminar o por lo menos disminuirlos en el organismo, para esto, además de la terapia de fluidos utilizamos los antioxidantes, entre los más manejados tenemos la vitamina C, la vitamina E, los Betacarotenos que se encuentran en la zanahoria, y elementos como el selenio, cobre y zinc, que los podemos encontrar en varios productos veterinarios a base de vitaminas o reconstituyentes. En algunos casos se puede usar el DMSO (dimetilsulfoxido) que además de tener propiedades antiinflamatorias, analgésicas, y de potenciación del efecto de otras drogas que se estén usando en conjunto, es un antioxidante, que actualmente ha sido muy eficiente en estos casos.

Tampoco puede faltar el reposo como parte del tratamiento, ya que acelera el proceso de sanación. El animal debe estar en su cuadra, con una cama abundante y suave, tranquilo, con agua a libre consumo y ojalá con una alimentación baja en calorías, por lo que se recomienda disminuir la ración de concentrado.

Prevención

Esta se logra con un adecuado manejo de nuestros caballos, comenzando con una dieta proporcionada, que tenga los nutrientes necesarios para un buen metabolismo, y nunca dar exceso de granos, ya que se  aumenta la predisposición a este problema, al igual que la deficiencia de vitamina E y selenio, ya que estas juegan un importante papel en la función normal del musculo, por ello se recomienda suplementarlas, y junto con esto se debe iniciar un programa de entrenamiento físico continuo para ayudar al caballo a mejorar su condición física y evitar la aparición de este cuadro. Y por último tomar conciencia del estado de nuestro animal, ya que si no cumple con ninguna de estas medidas, evitemos llevarlo a topes largos o cabalgatas extensas y pesadas donde se corre el riesgo de que presente este inconveniente, se afecte su salud y hasta su vida, ya que si se presenta de forma severa puede tener graves consecuencias, pero ante todo lo más importante es la educación obtenida sobre el manejo de estos nobles animales y lograr sacarlos delante de la una manera satisfactoria.

 

Dr. Amanda Zamora

Costa Rica

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